Derechos Reservados by G. Fogel

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Acá arriba estoy mejor

Gustavo Fogel
Marplatense clase 65. Narrador, poeta, músico, plástico, novelista, dibujante lineal y publicitario, artista digital (pinta con los dedos), animador de velorios, astronauta, degustador de panchos al paso, diseñador de bufandas con soquetes en desuso, planificador de viajes imposibles, inventor, maestro mayor de obras y catador de “suttien’s”,( un vicio asqueroso, a qué negarlo...) Además, aplica inyecciones, toma la presión y es padre orgulloso de Hanna y Sacha Fogel (La madre de los infantes se lo recuerda cada día)
Premios: 1° Premio de la SADE de Bs. As. El 2° Premio Julio Cortazar 2005, Mención en poesía del “RotaryClub2004”, 3° premio cuento SADE Escobar, Bs. As. 2005, 1° Mención cuento y poesía del Certamen J. Cortazar2004, y el 1° Premio Internacional JUNINPais en Narrativa. El presente trabajo es parte del libro de cuentos “Objetos de Texto” del mismo autor, promovido por el premio nacional de narrativa y mención de honor en la bienal Nacional de Libros de Cuentos 2006, y no sigo dándole porque va a ser más largo el currículo que el cuento.


Acá arriba estoy mejor
por Gustavo Fogel.



Desde acá las cosas no parecen tan difíciles. Las calles no son tan anchas ni vienen tantos autos de todas partes. La mochila del colegio es menos pesada y hasta esperar el colectivo es más divertido, te juro ¿Viste que el tío Omar dice que en la tele nunca dan nada? Eso no importa. Desde acá, las películas son todas buenísimas en todos los canales y nunca me importa si ya las dieron antes ¿Qué tal, eh? Además, cuando estoy en el patio de la abuela, si me estiro un poco, alcanzo las ciruelas más oscuras. Esas que están bien blanditas. Esas que son más ricas y las podes comer sin quitarles la cáscara. En la casa de Lucas también me pasa lo mismo, el perro que compraron, el negro, siempre que paso cerca me quiere morder, pero si estoy acá arriba, me mira con cara rara y mueve la cola ¡Es genial! Yo me di cuenta con la señorita Candela, esa que grita todo el día y tiene una voz de pito ¿Sí? Bueno, cuando me ve acá arriba, pone la voz toda dulce, así como de buena y dice ¿Qué tal Matías, como pasaste el fin de semana? Yo le saco la lengua y le hago “Fuck you” con el dedo, así… pero ella mira para otro lado y se hace la que no me ve, dice, “Matías es un chico muy inteligente” y otras cosas parecidas ¡Esta buenísimo esto!
Desde acá, también puedo ver todo sin que me tape nadie. Puedo ver cómo bailan los gauchos, a mí hermana que vende empanadas con la cara pintada de negra y a Colón cuando se encuentra con los indios. En navidad puedo ver lo más bien cuando los Reyes Magos le dan los regalos al niño Jesús. Todo.
A veces, cuando estoy en casa, quiero ir al kiosco de la esquina a comprarme algo, pero unos chicos rubios que están todo el día sentados en el cordón de la vereda te molestan cuando pasas, te piden que les compres cosas y todo el tiempo dicen “boludo” y otras malas palabras, por eso me gusta estar acá arriba, porque puedo ir y comprar todas las veces que quiera sin que me digan nada, y compro lo más tranquilo doce paquetes de figuritas y todo lo que sobra de chicles de menta.
Los domingos, cuando voy por el centro, veo a mucha gente paseando. Veo a chicos que lloran de la mano de su mamá y perros que andan sueltos sin sus dueños. También veo a muchos hombres que duermen en la entrada del cine o en la plaza y a señoras que piden en la puerta de la heladería. Yo no les tengo miedo porque son pobres, nada más, no te hacen nada, pero la loca de mí hermana dice que no los mire, que mejor preste atención al helado que se me va a caer. Yo no digo nada pero igual los miro, porque no me importa.
Yo no voy a ser pobre, voy a ser aviador ¿Sabías? En verano, en la playa, pasan aviones con carteles que vuelan re alto y helicópteros que pasan re-cerquita. También los días de mucho viento está muy bueno acá arriba porque suelto las manos y cierro los ojos para pensar que estoy volando. ¡Brrrrrrrmmmm! ¡Es re grosso! Yo voy a volar en un avión de guerra porque son los más rápidos y van más alto que los cometas, pero no le voy a tirar a nadie, en serio, nada más lo voy a manejar, así podré usar los lentes de sol y los guantes verdes sin dedos de la tía Vero
¿Sabés? Todo es mucho mejor desde acá. La gaseosa con pajita, los sándwiches de miga, las canciones, los partidos. Saltar las olas en la playa. Todo. ¡Hasta cuando me da asma se me pasa más rápido acá arriba! ¡De verdad! No te miento.
No me quiero ir nunca de acá arriba. Nunca.
Por eso, dale papá, juráme. Juráme que nunca me vas a bajar ¿Sí? ¿Me lo juras?

Juráme que toda la vida me vas a llevar a caballito sobre tus hombros.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

El mundo se puede estar perdiendo de un gran cajero de farmacia...
Un abrazo Gus! El Blog esta en su primer escalón de las escaleras al cielo!
El Baticajero

Carlos Martian dijo...

Gustavo: Un placer haber compartido la reunión juninpaís2008mis felicitaciones por tu espacio pero más por tu pensamiento plasmado en letras: Vas a llegar... y chocarás la copa contra las estrellas. Un gran abrazo.
P.D agradeceré me pudieras hacer llegar blog de Marcos pues extravié su dirección.
Carlos M

cacho de pan dijo...

tenemos varias cosas en común, según parece...
probablemente nos odiemos

Anónimo dijo...

Amigo, si estas en Mar del Plata, conseguite HB LA COLA DEL LAGARTO, el mejor libro, segun dicen, que se ha publicado en la Feliz en mucho tiempo

Walter L. Doti dijo...

¡HER-MO-SO! No, Ud. no. El cuento. Quisiera haberlo escrito yo.

Una temática que lo podía haber hecho derrapar en la cursilería. Pero no, para nada. He ahí un criterio para saber si uno es escritor.
¡Felicitaciones!

Fogel dijo...

Gracias por lo de hermoso, por un momento me ilusioné...pero no. En fin, por verdades como esa es que escribo de espaldas al espejo.

Fogel dijo...

Bien, pensaba obviarlo, pero no. Me inclino hacía la respuesta franca y bien intencionada. En mi caso la manera de publicitar tu novela te juega en contra. Cuando algún conocido me la pase, la leere y comentaré, si viene al caso.

Cristina Martínez Portada dijo...

Me pareció hermoso, sobre todo el final, inesperado, según tu estilo
Yo también creo, como alguien dijo por ahí, que vas a llegar muy lejos
(y no de una patada, Gus, no busquemos el chiste fácil, ja, ja).
Y me sentiré orgullosa de poder decir que intercambiamos muchas ideas valiosas, café de por medio, porque los caminos no se cruzan por casualidad...